El deseo, atraviesa todas las relaciones humanas. Las negociaciones salariales no son una excepción. Al inicio de cada año, la aspiración de una mejora en los haberes que equipare o acompañe mas o menos dignamente el cálculo inflacionario es el disparador de paros, y otras medidas tendientes a acercarse lo mas posible a esa cifra. Este deseo se pone en las mesas de negociación, conjuntamente con otras varias quejas arrastradas desde hace tiempo. Pero convengamos que el quid es la mejora salarial.

La patronal, encarnada hasta ahora por el Ministerio de Trabajo y el Ministerio de Economía, hace un ofrecimiento, mas o menos razonable, el que se lleva a las asambleas para que éstas decidan si lo aceptan o lo rechazan. Y en la asamblea lo que era la cuestión básica, o sea, discutir una oferta de recuperación salarial, puede pasar a segundo plano, atrapada por la metonimia del deseo.

Así, hoy, el ofrecimiento de un aumento que supera en mas de diez por ciento el del año anterior se rechaza debido a que la mentada patronal se niega a transparentar el margen de aumento que recibirán los magistrados. Esta nueva variable hasta ahora no incluída en la negociación pasa repentinamenta a ser de una importancia sustancial. Ahora nos dimos cuenta que ademas de un buen aumento, deseamos saber cuanto cobra el juez. Sino, no hay aumento que nos satisfaga.

Dice Rolón, el afamado acompañante psicológico de Dolina, que hablar de la metonimia del deseo, es una manera de decir que el deseo se desplaza siempre de un objeto a otro, que no se detiene nunca y que no hay manera de satisfacerlo de una vez y para siempre. El deseo, siempre se desplazará hacia otra cosa, porque,  todo deseo es bàsicamente un deseo insatisfecho.

Y esto no esta mal. Aspirar siempre a lograr algo mejor no es lo cuestionable. Pero siempre y cuando sepamos adonde estamos yendo. Y fundamentalmente, porqué.

Bocas juveniles, abrevadas en la ortodoxia mas cruda de la real politik -y paradójicamente en lo cotidiano, muy lejos de su pragma- llevan su apremio deseante a la asamblea donde se discute un aumento -significativo-, sosteniendo que debe rechazarse toda propuesta provenientes de este gobierno capitalista, porque como Wang sostuvo”la lucha de clases no puede nunca ser extinguida en China” traspolando sin solucion de continuidad a Marx, los Quom y los chinos,en alegre montón, a la lucha salarial de los trabajadores judiciales.

Y, si bien suscribo desde lo ideológico muchas de estas pancartas, no me ayudan mucho a aclarar el porqué del rechazo. Todo bien, pero, abriendo el abanico, si no advertimos que en escena tambien se juegan otros intereses, tal vez, pasemos por alto que con estas decisiones, no hacemos mas que dar pasto a la fiera que decimos enfrentar. Y de ùltima, si la idea es sumar a los chinos en la cuestión, recordemos que Deng Xiaoping, en 1985 sostuvo que “No habríamos conseguido nuestros logros si no hubiéramos corregido los errores izquierdistas y cambiado nuestro enfoque”.

Pero volviendo a la propuesta, analicemos un par de variables mas. El actual empleador de los trabajadores judiciales, el actor con el que se negocia lo salarial es el Poder Ejecutivo. La administración de la partida del Poder Judicial es un territorio propio de ese poder ajeno. El avance de la Ley de Autarquia, que aspira a que esos fondos y su reparto se decida puertas adentro del Palacio de Justicia, desde luego, no ha sido vista con buenos ojos por el Gobierno Provincial. El peligro de perder estos recursos a manos de los cortesanos debía ser neutralizado.

Y el peligro que entraña sólo puede minarse generando entre los trabajadores judiciales la idea de que esa ley propiciará la arbitrariedad en el reparto. Para alimentar esta duda, nada mejor que sacar de la galera esta nueva modalidad de desinformar, en el marco de la discusión paritaria, cual sera el aumento que recibirán los magistrados. Esta maniobra, no es aislada. Es el segundo compás de un evento con similares características e idéntica finalidad, que tuvo lugar en el mes de diciembre. A fines de ese mes, los jueces reciben un aumento o una cuota, nunca lo sabremos, de un 4%. Una mejora, que alteró los animos, y predispuso negativamente desde el inicio a los actores sindicales a cargo de la negociación. Para ambas maniobras, el gobierno, sumó los esfuerzos de la asociación civil – que nuclea a los magistrados y funcionarios.  Y esta asociación, que no posee facultades para brindar protección sindical o llevar adelante negociaciones salariales respecto de sus asociados, halló en el Ejecutivo un aliado inmejorable para frenar el avance de la Ley marco de Negociación Colectiva, que le arroga a la AJB la representación de los Secretarios y Secretarios de Cámara restando a su fuerza un importante numero de funcionarios. Ambas leyes, iban a tener un tratamiento conjunto, con las consecuencias institucionales y económicas antes detalladas.

El 4% de diciembre y el ocultamiento del monto de aumento a los magistrados están unidos en la trama del freno a ambas leyes.

La conducción provincial de la AJB, se pronunció reiteradamente por el rechazo a la Ley de Autarquia. y todos sabemos que la Ley marco nunca fue lo que se dice su bandera.

Tres actores, distintos intereses, pero una ùnica motivación.

Hoy, durante la asamblea, volvimos a desayunar el plato que este tándem Gobierno-Funcionarios vienen cocinando desde diciembre. El rechazo unánime de la propuesta salarial, justificado en la falta de conocimiento del porcentaje asignado a los magistrados era el resultado buscado, y se los dimos.

 

En sìntesis, rechazamos el aumento, no por malo, sino porque no sabemos cuanto tendrán los jueces. Y no lo sabemos,porque a alguien le sirve que nos enojemos con este ocultamiento. Alguien sabe  este deseo insatisfecho puede ser una excelente zanahoria para perseguir

Alguien que sabe usar a los chinos y a  la metonimia del deseo.

María Alejandra Castro

La Plata

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