Hace instantes del viernes 20/10 la familia reconoció que el cuerpo encontrado en el río Chubut pertenece a Santiago Maldonado. En forma espontanea, frente a la Morgue del Poder Judicial donde se efectúa la autopsia, se congregan personas  con muestras de dolor dejando simbólicamente allí velas,  flores y carteles.

La desaparición de Santiago Maldonado se produjo el 1º de agosto, en ocasión de un operativo de la Gendarmería Nacional, que ordenó el juez Otranto y a cargo del operativo estuvo Pablo Noceti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad y cuya finalidad era desalojar la ruta 40. El caso adquirió diversas resonancias. En primer término, se inscribió como una desaparición forzada, producto de un hecho que ocurrió en el marco de la represión por parte de las fuerzas del Estado. Desde el momento de su desaparición, las fuerzas de seguridad que dependen del Estado nacional intentaron obstaculizar las investigaciones, negando pruebas, con la complicidad de los funcionarios de gobierno que encubrieron el hecho, cobijados por un tibio accionar judicial, que desamparó a la familia de Santiago y a toda la sociedad que se pronunció masivamente contra el hecho. Tampoco se deben descuidar las motivaciones del reclamo de la comunidad, que se producía hace casi 80 días en territorio Mapuche, que buscan defender sus territorios ancestrales que son detentados por la corporación Benetton. Otro dato para tener en consideración, es el de que no parece nada menor la intervención de Pablo Noceti, ex defensor de genocidas imputados por crímenes de lesa humanidad.

Esperamos Justicia y aclaración de un hecho de gravedad inusitada en un estado democrático. Dolor y Justicia

 

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